Chico en moto


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Y, cuando regresó, ya tenía el rostro monstruoso, como si le hubieran hecho la cirugía estética con los complementos de Mister Potato, que daba énfasis a la confesión de que hacía años que solo lo querían sus chihuahuas.

O Brasil que eu Quero - Sem gasolina o Brasil virou um sossego!

Parecía haberse destrozado a conciencia, como en una exageración de las técnicas de sacrificio del Actors Studio, para perfilarse entre tinieblas en Sin City y para coronar su carrera con el papel de El luchador. Mickey Rourke parecía haber puesto al fin bajo control la tendencia al malditismo. Pero Rourke parece un esclavo de su propio personaje. Es un empecinado de la autodestrucción.